Tengo que respetar los criterios que apliquen los responsables de la Guía Michelin en sus recomendaciones. El problema es quizás de quienes nos dejamos impresionar o arrastrar excesivamente por sus opiniones.

Ante la indignante retirada de la tercera estrella a Can Fabes, se argumenta que las estrellas son de los chefs, no de los restaurantes. Pero la guía indica el nombre de los restaurantes, y por ahí el argumento se tambalea.

Y asombra el criterio seguido, cuando en los extraordinarios resultados obtenidos durante tantos años por un restaurante, está implicado un EQUIPO que, además, ha mantenido tras la muerte de Santi,todo el rigor y bien hacer que le habían distinguido antes.

Pero como he dicho antes, el problema es nuestro por aceptar ser comparsas de sus cuestionables criterios. Los señores de “5 a Taula” lo explicaban muy claramente en las páginas de La Vanguardia el sábado 26 de noviembre: “Por este camino, pincharemos”.

Mi reacción, en cuanto supe que Can Fabes iba a quedar con dos estrellas, fue reservar de inmediato para el día siguiente. Y esto es lo que propugno. En lugar de lamentarnos de los dudosos criterios de las guías, sigamos los nuestros y demos nuestro apoyo a quienes entendamos lo merecen.

Y no puedo dejar de mencionar la gratísima impresión que me produjo comprobar que mi actitud era compartida por el chef de un multiestrellado restaurante catalán, quien, junto con su familia, estaba también comiendo en Can Fabes en una emocionante muestra de compañerismo.

Joaquim Esteve Casajuana