Son tiempos de crisis. De grandes obstáculos, pero tambié de grandes oportunidades, en nuestro afán de aportar dinamismo al sector, difundir la excelencia de la cultura mediterránea y recibir al mejor turismo de España y del mundo. Por eso hemos internacionalizado nuestras propuestas en ciudades emblemáticas como Dubái y Singapur. Por eso hemos llevado a cabo una renovación de las infraestructuras, con inversiones por valor de casi tres millones y medio de euros en los últimos diez años. Y por eso también, y por encima de todo, hemos emprendido una renovación sustancial de nuestro capital humano, apostando por la evolución sin renunciar al clasicismo de nuestra cocina.

Son tiempos de crisis, sí, y para atravesar este río turbulento hay que remar con más fuerza, sin desfallecer ni bajar el rendimiento. Para conseguirlo, sumamos esfuerzos: Xavier Pellicer y yo nos reencontramos en Can Fabes para construir y difundir lo que, a nuestro entender, es la opción más consistente del actual panorama de la restauración en Cataluña. A partir de septiembre, Xavier se incorpora a Can Fabes como jefe de cocina y codirector del establecimiento conmigo y con mi esposa, Àngels Serra. Queremos volver a tirar del carro en estos tiempos de incertidumbre y desánimo, en los que pretenden imponerse otras propuestas alejadas de la excelencia culinaria y gastronómica, guiadas por la rentabilidad económica y unos dudosos principios basados en el cultivo del márquetin y la imagen.

La suma de Xavier Pellicer y Santi Santamaria contribuirá sin duda a aumentar el nivel de excelencia de nuestras propuestas culinarias: un todo que será mucho más que la suma de sus partes. En primer lugar, porque se garantiza  la presencia constante de Xavier o mía en el restaurante, apoyados por un equipo con un claro espíritu de superación. Y en segundo lugar, porque se abre la vía a nuevas propuestas de proyección internacional de una cocina de carácter local con personalidad. A punto de cumplir 30 años, en Can Fabes es hora de sumar.