Me pedía el 2 de mayo uno de los habituales de este blog, Cuchillero, que bajara a la arena para hablar con los interesados por mis ideas, o me quedaría predicando en el desierto. Lamento mucho no disponer de tiempo suficiente para dialogar con los comentaristas, aunque pueden tener la certeza de que leo y valoro todas sus opiniones. Lo he dicho ya más de una vez, pero vuelvo a disculparme.
De todos modos, a mi juicio, el objetivo primordial de este blog se cumple con el debate que generan algunos de los posts que cuelgo cada semana. Así, por citar un ejemplo, mi Carta a Heston Blumenthal acumuló casi un centenar de comentarios, muchos de ellos no precisamente elogiosos o conformes con el contenido de mi escrito. Y precisamente por eso creo que no es bueno que intervenga con frecuencia o algo más que esporádicamente: no pretendo sentar cátedra con mis opiniones, sino lanzarlas al viento como semillas de un debate que aspiro a que germine y fructifique.
Todo el mundo escribe con algún propósito. En mi caso, para dar voz a mis opiniones, filias y fobias, tengo desde hace casi diez años una página doble en el Magazine que acompaña cada domingo a 25 diarios de toda España, empezando por La Vanguardia. Pero, más allá de alguna carta al director, que no siempre aparece publicada, apenas cabe la posibilidad de debatir en público —a diferencia de otros medios— las ideas que planteo. De ahí la necesidad de un blog, como foro de discusión, no como circo ni coso taurino: no se trata de bajar a la arena, porque sobre la arena ni se siembra, ni se escribe ni se construye nada duradero. En cambio, sobre el diálogo, entre lectores y comentaristas, a partir de mi aportación, espero que sí.

4 comentarios a "Bajar a la arena"
Gracias Sr Santamaría por recoger el guante de alguien que está a años luz de lo que usted sabe de gastronomía. Le consta además que no siempre mis comentarios han sido laudatorios y hasta a lo mejor ha leído por ahí, en otros foros, lo que pienso sobre el arte de comer y por ende de vivir que no es poco. Vaya por delante que no he comido en niguna de sus casas y para ser coherente, sé que usted cocina de lujo de oidas. Pero sí he leído sus libros y he llorado de emoción con ellos. Para alguien descreido como yo, significa que lo que usted hace y sobre todo, lo que usted piensa que hay que hacer, tiene mucho valor. Comparto con usted la esencia de lo que es cultura y tradición culinaria y así trato de pasar el testigo a mis hijos de la forma mas humilde que puedo pero a la vez orgulloso de honrar a generaciones de sabiduría. Usted sabe mejor que yo como hacerlo porque es un profesional apasionado y una autoridad indiscutible. De ahí demanda de que no ceje en continuar con la tarea de predicar lo que por siempre ha sido bueno. Por lo demás, sabe usted que la marea está bajando por fín.
Cuchillero
Supongo que te interesará la opinión de un compañero de oficio y cliente.
Cronica sobre Can Fabes:
http://misrestaurants.blogspot.com/
Un abrazo!
Quien cocina como Vd. lo hace, para felicidad, gozo y solaz de sus comensales, dificilmente tendrà otras intenciones cuando escribe que las que anuncia en este post.
También es cierto que a veces nos agradaría conocer su opinión en según que puntos del debate que sus escritos originan. A veces, digo, en según que momentos.
Si en algún ruedo lo ubico es entre pucheros.
Salut i Pa amb Vi i Sucre!
Me preguntó un amigo comilón y gastrósofo que… ahora, con la crisis, el cierre del Bulli, el todo vale, la cocina tecnoemocional, etc. yo, como sociólogo ¿hacia donde piensas que va el futuro de la cocina?, ¿de la alta cocina?. Como sociólogo ni idea, debería investigarlo, pero como gastropitecus mi intuición me dice que:
1. Materias primas de kilómetro cero.
2. Elaboraciones basadas en la memoria histórica culinaria
3. Materias primas de variedades, razas, especies autóctonas (animales o vegetales), casi en peligro de extinción pero con un sabor y unas características únicas, originales, especiales.
4. Minimalismo en técnicas y elaboraciones, el secreto son los tiempos, las temperaturas, los fuegos primitivos antes que tecnología y química.
5. Fuera todo adorno, etiqueta, gracia, decoración o refinamiento en el local. Sencillez. Menos es más.
6. Cocina de equipos, no cocina el chef sino su gente y su gente merece el reconocimiento y la gloria y la fama.(estrellas ni en el rock&roll)
7. Comensales ilustrados, sensibles, curiosos, preocupados intelectualmente por la cultura de la alimentación en el restaurante y en su propio hogar.
8. Retorno a lo local-local (ni siquiera regional), la cocina multicultural es una estupidez.
9. Fin de las franquicias en la alta cocina. Una cosa es ser cocinero y otra empresario.
10. Cocineros activistas, revolucionarios, críticos, pepitos grillos, polemistas.
El tiempo dirá cuanto me equivoco. Seguro que mucho, que para adivinos ya está la bruja Lola.
Estas ideas no son originales, claro, algunas ya se las he leído a Santi y con otras no estará de acuerdo. De eso se trata.
Debate!