Cuando en el año 2009 hablábamos de posibles salidas al desastre económico y gastronómico en el que estábamos, dije en más de una ocasión que vivíamos un gran momento. En efecto, era hora de ponerse las pilas, y mientras que algunos redescubrieron el fricandó, otros asumimos nuevas responsabilidades dentro de la hostelería y finalmente hubo quien optó por reinventarse. Todo el mundo se busca la vida como puede, aunque sea entre idas y venidas de congresos.
A efectos prácticos, la solución pasa por ser más productivos, invirtiendo más en tecnología, afinando la creatividad y estrechando los vínculos con el cliente por la vía de la calidad culinaria. Hay que complacer al cliente, pero jamás con servilismos ni aires de divo: la presencia del chef se agradece y se aplaude, pero se agradece aún más la cocina del mejor producto, elaborada y servida con criterios de excelencia. Y eso es lo que pretendo ofrecer, procurando que mi presencia en todos los restaurantes que asesoro no sea un simple hecho material, sino una realidad que el cliente encuentre en el plato, sin compadreos ni amiguismos. Eso es para mí lo mejor de la gastronomía.
Para explicar al cliente actual o potencial lo que yo entiendo que deben ser esos criterios de excelencia que acabo de mencionar y mantener el diálogo abierto con los aficionados a la gastronomía, organicé el pasado año una serie de talleres que han tenido y tendrán continuidad en el 2010. En el fondo, de lo que se trata es de demostrar que la cocina es algo más que un simple cúmulo de recetas.
Confieso que el taller con un número limitado de plazas, por su inmediatez y la participación que permite al público, que no se limita a asistir pasivamente a unas demostraciones o disertaciones, me resulta mucho más satisfactorio que el modelo tradicional de congreso culinario que se viene desarrollando, tanto en Madrid Fusión como en los distintos fórums gastronómicos, pasando por los congresos nómadas que, en busca de una Administración dispuesta a aflojar subvenciones, organizan singulares “frikis” gastronómicos como Rafael García Santos.
Por eso aprovecho mi blog, que es algo así como un taller virtual de reflexión culinaria, abierto a toda clase de participantes, para dar algunas leves pinceladas sobre los talleres que impartiré a lo largo del año, empezando en abril:
- No nos quedaremos quietos en la cocina, sino que visitaremos mercados y lonjas de pescado.
- Visitaremos también una gran superficie como inspectores de calidad alimentaria; aprenderemos a leer etiquetas para saber qué comemos.
- Tendremos la oportunidad de catar vinos, quesos y chocolates.
- Nos divertiremos averiguando de dónde vienen los productos y comparando sus calidades.
- Tendremos talleres monográficos sobre el bacalao, de la cabeza a la cola; sobre las patatas; y sobre la cocina china y sus productos.
- Hablaremos de química alimentaria con un químico.
Y mucho más, porque, como ya he dicho y repetido (y discúlpenme si les aburro), lo mejor está aún por venir.

14 comentarios a "Los talleres de cocina, una respuesta a la crisis"
[...] Hay que complacer al cliente, pero jamás con servilismos ni aires de divo: la presencia del chef se agradece y se aplaude, pero se agradece aún más la cocina del mejor producto, elaborada y servida con criterios de excelencia. … Go here to see the original: Santi Santamaria » Blog Archive » Los talleres de cocina, una … [...]
En Santiago de Comnpostela comenzamos a organizar esos talleres en noviembre de 2008, bajo el nombre de “Merco e cociño con…” (Compro y cocino con). Grupos de 20 personas visitan la plaza de abastos con un cocinero. Conocen el producto, hacen la compra y después cocinan todos juntos para finalizar degustando lo que se cocinó. Ya pasaron por los “Merco e cociño” Marcelo Tejedor, Pepe Solla, Beatriz Sotelo, Flavio Morganti, Pedro Roca, Iago Castrillón. Ni se imagina como lo disfrutan los asistentes.
Los “Merco e cociño” son organizados por Incolsa, la empresa municipal de turismo.
He tenido la suerte de poder asistir tanto a Madrid Fusión como a los talleres de Santi y tengo que decir que, mientras el primero está concebido para sacar dinero a proveedores, clientes y amigos con Chefs mediáticos intentando hacer mágia, los segundos, los de Santi Santamaría, acercan de una manera extraordinaria a los productos y al chef, ya que los productos los puedes tocar, oler, probar y al Chef, le puedes preguntar sin ningún tipo de reparo como hacer mejor un caldo, cómo cocer una seta, como limpiar un pichón, cómo hacer un foie gras etc, etc.
Gracias Santi.
Escofy, le agradezco sus palabras, al igual que agradezco a todos los participantes en los talleres su entusiasmo y a Hesperia su apoyo total a la iniciativa. Cosas como ésta son las que me dan nuevas energías para seguir adelante.
Quedamos a la espera de esos fantásticos cursos de los cuales imagino informarás aquí. aprovecho la ocasión para felicitarte por el Blog.
Y para cuando alguno en Valencia??
Tuve el placer y el verdadero honor de asistir al último taller del Sr. Santamaría en el Hesperia (me enteré tarde de los demás) y he de decir que salí verdaderamente alucinado. Viví la experiencia como un privilegio y quedé sorprendido de lo simple (que no simpleza) del discurso y de la cercanía del Sr. Santamaría y de su equipo… y por supuesto, encantado de lo buenísima que estaban las elaboraciones de la cena. Me encantaría que continuasen los talleres. En Madrid se echan de menos talleres de este nivel tan asequibles, donde aprender directamente con uno de los, con total seguridad, diez o doce mejores chefs del mundo.
Enhorabuena y gracias Sr. Santamaría por acercar la alta cocina a los “simples” aficionados y estimular nuestras ganas de continuar
explorando en ella.
Espero seguir asistiendo a sus jornadas aquí en los Madriles, donde es muy bienvenido… jajaja!!!.
Un saludo:
Víctor M. Blanco
Benvolgut Santi,
Per quan uns seminaris/cursos per la gent de les contrades de Catalunya? Envejam a la gent de la capital… :)
–
Arnau
Doy fe de que verdaderamente la presencia de Santi Santamaría en los distintos restaurantes que asesora es un hecho cierto. Y no me refiero tanto a que el Chef esté físicamente, si no a que los platos rezuman “canfabismo”, si se me permite la expresión.
En diciembre, resultó una sorpresa comprobar cómo el restaurante Tierra de Ismael Delgado en el hotel Valdepalacios ofrece una cocina de enjundia y que los platos que allí se zampan son de una autenticidad a prueba de bombas; en enero, volví a pegarme un festín de campeonato en Evo donde otro Ismael (Alegría) oficia con excelencia; platos técnicamente impecables, aparentemente sencillos y con enorme profundidad gustativa.
Quien diga que la cocina de Santamaría es sólo producto, olvida otros elementos que la diferencian y la hacen muy reconocible: técnica, rigor, suculencia y, efectivamente, un producto excelso.
Reconocer el sello inconfundible de la cocina de Santamaríua es para mí reconfortante.
Salud
Vaya apuntandome gran Santi!!!
Aca en la universidad del Yaracuy (Venezuela) se han estado dando este tipo de talleres de introducción a la cocina y más aun al espacio culinario que abarca desde el mercado más complejo hasta la simple fogata armada en la playa para asar sardinas dejadas en el fondo de la costa por los pescadores en un mal día por su puesto abierto a todo público y en ocaciones gratuito.
Con gran sorpresa notamos que mientras más nos alejamos de la urbe para extender el alcance de estos talleres, nos damos cuenta de que más es lo que aprendemos de lo que podemos enseñar.. Es una experiencia verdaderamente enriquecedora el extender el brazo y alcanzar aquellos lugares en el que el tiempo aun no ha afectado a la cocina y en el que el apuro no ha disminuido la calidad del producto ni los ánimos del productor.
Estas experiencias valen la pena, para asi volver a la urbe y enseñar con más fundamento lo que es el espacio culinario, cómo se desarrolla en el día a día y cómo podemos mejorarlo o regresar a el.
Apreciado Santi Santamaria, desearía poder asistir a uno de los cursos que tanto éxito están teniendo, creo que es una magnifica forma de estar en ese mundo imprescindible que es la cultura en el día a día alimentario. Me gustaría saber como se puede acceder a los mismos, siempre teniendo en cuenta que mi actividad no es ni mucho menos la gastronomía, pero, desde que sigo su blog, me atrevo a meterme en la cocina, y no puede imaginarse lo feliz que después de 40 años estoy haciendo a mi esposa.
muchas gracias.
Deseo iscribirme a los talleres no se encontrar la forma .Pido la ayuda de la organización Gracias
Hola Santi,
no sabes quien soy pero yo sí se de ti. Soy periodista especializada en gastronomía y te he visto muchas veces en demostraciones culinarias, conferencias y un largo etcétera.
Estoy de acuerdo contigo en lo que dices en este post. Y aún más, hace cinco meses abrí un Centro de Cultura del Gusto, con otra amiga y gran periodista, Ana Lorente. Este centro cultural está en el barrio de Chueca de Madrid y se llama A Punto. Es una librería especializada con cocina y sala de cata. Ha nacido con la filosofía de acercar la gastronomía a la gente de la calle, quitarle ese sibaritismo que rodea en la actualidad a la gastronomía.
Te invito a que te vengas a dar un taller. Estaríamos muy felices de contar contigo.
Te mando un saludo, Sara Cucala
Debate!