Después del “Decálogo del cocinero del siglo XXI“, quisiera realizar otra modesta reflexión profesional con el sano propósito de alegrar un poco la difícil cuesta de enero y disipar los ardores estomacales de las fiestas.
- Si puedes, “juega” con el dinero de otros: mejor no correr riesgos innecesarios. Y no se te ocurra pedírselo a bancos y cajas: es sabido que no prestan.
- Estudia si compensa, por los costes estructurales, montar una cocina con fuegos o es preferible recurrir al microondas u otros artilugios practiquísimos para calentar platos elaborados en una central externa. Recuerda que, si optas por un espacio de calentamiento sin fuegos, éste puede ser visitado por muchos más clientes, por lo que debe ser lo último en diseño y con un personal vestido de negro con ese aire cool que tanto gusta a las nuevas generaciones.
- Plantéate abrir pocos días a la semana o al año: la crisis sigue ahí, y las ganas de trabajar escasean.
- Mesas desnudas: nada de manteles, que se ensucian.
- No te preocupes si tu sumiller no entiende de vinos: lo importante es que sea vaya vestido de negro a la última, como el resto de personal (véase la última frase del punto 2), que conozca un montón de marcas, tenga gracia y desparpajo y esté bien entrenado como showman, dispuesto a hacer al paladear el vino el mismo ruido que los japoneses cuando sorben los fideos.
- Escoge un aroma, como lavanda o vapor de hierba luisa al limón, para ambientar el restaurante y embriagar a los clientes: crea un aroma corporativo.
- Olvídate del minimalismo, que está muy visto y puede salirte caro: vete a París, al Hotel Costes, donde los pijos se renuevan al mismo ritmo que los piojos.
- Contrata jóvenes guapas y guapos, preferentemente de 19 a 23 años: crean ambiente y resultan decorativos.
- No admitas niños ni de día ni de noche: los padres suelen ser un incordio.
- Pon un chino en la puerta; más que nada, porque dicen que China es el futuro.
- Si cuelgas la carta en tu página web, no pongas los precios: puedes perder clientes, porque quizá les parezca cara.
- Ten siempre cartas con precios distintos; los clientes te lo agradecerán:
- Los precios altos son ideales para los rusos, pues su cultura les lleva a creer que, si pagan poco en un restaurante, es porque es malo.
- Las cartas sin precios son perfectas para los invitados, que así pueden encargar los platos más caros sin complejos.
- Recuerda, de todos modos, que lo mejor es no tener carta, sino un menú degustación único, que ahorra costes, como saben desde hace tiempo los gestores de internados y hospitales: así te evitas terminar visitando otro establecimiento donde todo el mundo come lo mismo y adonde dicen que algunos tendrían que ir a parar por mala administración e impago de deudas.
- Contrata una agencia de comunicación: algunas muerden como caníbales los hígados ajenos para ganar clientes, aunque a veces lo hagan disfrazados de frágiles (pero espinosos) rosales, o a veces se encumbren en aparentes torres de marfil.
- Incorpórate a una secta. Hoy en día, en algunos restaurantes se practica incluso el vudú gastronómico. Pero no es necesario recurrir a la magia negra: basta con hacerles la pelota a los magos sin rodaballo.
15 comentarios a "Claves para triunfar en la restauración"
El punto 14 tiene una doble lectura evidente (¡como me recuerda a Gila y aquel policía suyo que detenía con indirectas!). ¿Y los demás? Estoy espeso
OLAS BUENO ANTE TODO QUERIA FELICITARLO X LOQ ESTA HACIENDO CON LA GASTRONOMIA Y QUERIA SAVER SI USTED ME PUDIESE AYUDAR, ESQ YO ESTOY ESTUDIANDO GASTRONOMIA Y TENGO 16 AÑOS Y QUISIERA Q ME AYUDE EN ALGUNAS PAUTAS PARA SER TAN BUENO O MEJOR COMO USTED GRASIAS
Con tanto decálogo por todas partes nos estamos volviendo cuadraditos cuadraditos.
Una vez más nos encontramos por aquí los mismos de siempre, es que tienes un club de fans realmente fiel.
Pandemolde estará satisfecho, todo un gurmet lo relinquea y hace difusión de sus palabros. Hace un tiempito que les sigo a los dos y francamente, me lo paso en grande. Aquí y allí hay verdades como puños.
A saber, camarer@s guap@s, pij@s y con algo de gracia, no importa si saben o no, pero que vistan de negro y los platos sean cuadrados, eso es importante, bla bla bla… El vino con estructura, de alta expresión y de la DO más remota que se nos ocurra, escondido tras una lámpara de calor y servido a temperatura ambiente, de estufa de leña vaya. El diseño de la sala por encima del diseño de la comida, dónde los ingredientes más extraños se pueden comprar en Lidl o Mercadona, la calidad por encima de todo.
Punto por punto podemos discutir aunque nos pocdríamos de acuerdo bastante rápido.
Los padres? no será esta la primera ocasión en la que me dirijo a usted para que me explique por qué le molestan tanto los niños (nunca responde). Nunca les/nos ha dejado entrar (ni en can fabes ni en valdepalacios). No importa que sean bebitos, que no lloren o que no molesten y sepan comportarse mejor que los padres tras ingerir un arroz (risoto?) M. Marti i Pol. Creamé cuando le digo que un bebé, después de comer, duerme largo y tendido, le aseguro que no le fastidia a nadie la cena, ni a los padres ni a nadie. Me consta que dispone de espacio suficiente entre mesa y mesa para que descanse el cochecito.
En este punto me irrito, por la callada por respuesta de anteriores ocasiones Señor. Esto también me parece sectario. De los caníbales mejor no hablar. Yo también ando espeso Miquel después de tanto carbón y me preocupa mucho más seriamente que todo esto el cómo afrontaremos otro año como el pasado, así puede que no sobrevivamos.
Tendremos que apuntarnos a alguna moda?
Un saludo Santi
dile, dile Santi, a ese joven que tiene que hacer…Debe seguir los puntos que tu marcas en este y el anterior articulo?
Se prudente y serio hambre, que ya eres mayorcito.
joder.
Me atrevo a apuntar otra clave, la número 16, que tal vez podría resumir estas 15 que Vd. apunta:
16. VENDE HUMO (OH LA MOUSSE DE HUMO!)
…Y ESTO OTRO PARA LOS VAQUEROS MÁS VALIENTES DEL FASTFOOD WEST:
http://www.cuisinetechnology.com/thesmokinggun.html
WITH NATURAL COOL SMOKE!!! (… por cierto: sobre el término “cool”: este palabro inglés en català (”cul”) suena, incluso, mucho más apropiado)
señor Xesco, lo siento eternamente, discrepo de usted en cuanto a lo de los “crios”. los bebés a edades tan cortas, no pueden entender la cocina, solo comen por que tiene hambre,hacer que un cocinero deje su partida para preparar una arroz o una carne a un mocoso, no lo veo, ni lo vere bien. Dice usted que el niño se porta bien y que no llora,¿prodia usted asegurarlo al 100%? no… puede que ese dia el “peké” este rabioso,enfadado o enfermo,¿deben los demas clientes pasar molestias por culpa de un niño que no es suyo? yo diria que no.
esos padres que intentan llevar sus niños a restaurantes donde no se les permite la entrada,he incluso llegan a ofenderse, señor mio, esas reglas estan ahi, aceptelas o marchese. como iva diciendo esos padres tienen el simdrome de “todo sigue igual”. haber, cuando usted decidio traer vida a este mundo, tuvo que aceptar que su vida cambiaria, se acabo salir por ahi los fines de semana y se acabo ir a cenar a grandes restaurantes, !aceptelo! que ya es mayorcito, si no, contrate a una canguro 3 horas, y venga usted solo a comer, sin preocupaciones y malestar..eso si, si hace esto ultimo, espero que en la mesa de al lado le toque un niño lloron, para que vea lo que jode…
por cierto, una anecdota, una ves en valencia, comiendo, una mujer denuncio a un restaurante, por prohibirle la entrada a su perro… jejeje, enfin…
Señor JoseA:
A ver, no puedo asegurar que el bebito no llore, pero si lo hiciera, yo me levataría y saldría fuera del restaurante, como ya he tenido que hacer con mi primer hijo en numerosas ocasiones sin que eso enoje a nadie ni rompa el ritmo de la cocina más de lo estrictamente necesario (en todo caso lo rompe igual que cuando alguien va al servicio o sale al exterior a fumarse un pitillo). El único perjudicado culinariamente soy yo y asumo que así sea. Si el bebé está rabioso, enfadado o enfermo no salimos a cenar, lo mismo si soy yo el enfermo, rabioso o enfadado.
Insisto, no estoy hablando de críos que molestan cuando quieren, juegan, gritan y no hacen caso de nada, hablo de bebés, de los que duermen más de 18h al día, no de criaturas poco o mal criadas. Hablo de restaurantes de un cierto nivel, donde mientras algunos te dejan entrar otros se niegan, entre ellos los de Santi (y no dan explicación alguna).
A mí también me ha tocado aguantar a padres que no saben levantarse del lugar y dejar a los demás disfrutar, no es usted el único. Seguiré disfrutando de restaurantes de postín en los que la presencia de un bebé no sea un problema (yo tampoco lo seré).
¿Cómo va a seguir todo igual si ahora somos cuatro?
Señor, no me haga reir.
A ver, a ver JoseA, cuando dice acéptelas o márchese… ¿se ha mirado en el espejo? ¿A quién me recuerda? Cualquier tiempo pasado fue mejor ¿Las normas? Hay normas que las escribe el diablo, las hay de urbanidad, de circulación y las hay de ortografía.
Obstentadores, así llamo yo a los que visitan este tipo de restaurantes, que no tienen ni idea de gastronomía, ni de restaurantes, ni valoran la atención que se les da ni en el plato ni fuera de este. Van a los restaurantes a “lucir palmito” para que los vean y para luego contarlo, que triste.
Los niños… desde hace unos años suelo ir a un restaurante por semana, unas veces a disfrutar y otras para ver que se “cuece”,… ahora resulta que ¡voy a tener gemelos!, así que tendré que tener en cuenta el tema de “permisividad infantil”. Y entiendo que en algunos restaurantes no me pudieran dejar entrar, no es lo mismo un menú del día, donde vamos a ingerir nutrientes para subsistir y otra cosa es visitar un restaurante de alta gastronomía para rodearnos de un ambiente ideal para disfrutar de los platos con todos los sentidos. Respeto, esta es la clave, si yo considero que voy a molestar, involuntariamente, por los llantos y demás historias de mis niños, no entraré, o si entro me levantaré de la mesa y saldré fuera.
Sr. Aranda:
Completamente de acuerdo y… ¡suerte con los gemelos! Felicidades
Nadie va al teatro ni al cine con bebés. Por cierto, tengo seis hijos.
Parece que restauración ya puede ser cualquier cosa. Lo cual no me extraña pues desde hace un tiempo da la sensación que lo gastronómico ya no gira en torno al acto alimentario. Éste ya no es el distintivo que envuelve una cultura, unos gestos, unas actitudes y unos conceptos. Dicho acto quiere ser transformado en la excusa de lo pueril y en su banalización. Su significado se vuelve anoréxico para ser instrumentalizado por objetivos advenedizos que, por su naturaleza, simbolizan la aversión a una cultura precedente.
¿Triunfar en la restauración? ¿Y eso que és?
Al principio me hizo gracia su artículo. Después, confrontándolo con la realidad, me embargó una sensación de desasosiego.
¿En qué parte del camino nos volvimos tan vacuos?
Un saludo
Cada vez que leo las nuevas entradas del blog, señor Santamaría, me siento menos loco que cuando renuevo información de los lugares y cocineros que están en la cresta de esa ola que yo llamo ignorancia pese a la mía, que bastante cargo de conciencia tengo con ella. Como mero estudiante de formación profesional aún cursando estudios tengo tanto que aprender que muchas veces hablo errando, otras, sin embargo pienso que debo olvidar otras tantas sandeces que enmascaran la base de la cocina para vender el arte de restaurar estómagos por el de simplemente vender eso que ahora llaman arte culinario o tecnoemocional, por su belleza, ni que decir tiene que mientras sea bonito y al público llene el ojo, el gusto es el menor de los sentidos que debe estropear semejante creación, según parece.
Pese a lo que hablo, por tanto erro y por lo cual demuestro mi grado de estupidez necesitaba expresar que mis pensamientos, vagos e inherentes, cadentes de sentido y experiencia, son y serán por lo que me adentré en la aventura de la cocina.
Mi triunfo será que gusten mis elaboraciones, a partir de eso… sólo es dinero.
‘Una Big Mac puede ser más saludable que algunas ensaladas’
La encuesta encontró que la mayonesa o la crema son a menudo la razón por la cual muchas de las ensaladas son altas en calorías y grasa
CADENASER.com 25-06-2009
Los compradores pueden pensar que cuidan su salud cuando eligen para comer ensalada verde, pero sin embargo, ésta puede tener más calorías que un Big Mac y unas patatas fritas, según recoge la cadena ‘Sky News’ tras una encuesta de una empresa especializada en consumo.
Una encuesta realizada por una empresa que vigila a los consumidores ha encontrado que la ensalada de gambas del Atlántico llamada Marie Rose de Morrisons contiene 855 calorías y 66,3 g de grasa, lo que supone una cantidad calórica superior a la de un Big Mac y unas patatas fritas medianas de McDonald’s. Además, esta ensalada contiene un 70% de la grasa que un hombre debe comer en un día.
Esta empresa de consumo compró una selección de 20 ensaladas preenvasadas en la calle. Entre ellas se encontró otra opción bastante poco saludable en Asda’s. Se trataba de una ‘ensalada césar’ de pollo y pasta que contenía 43g de grasa, casi tanto como seis dulces de la marca Cadbury.
Casi una cuarta parte de las ensaladas se compone de un alto componente calórico contenido en sus salas y aderezos como la mayonesa (13%) o la salsa César (10%).
Martyn Hocking, uno de los responsables de esta empresa de vigilantes, no dudo en afirmar: “Si pensabas que tu ensalada de la calle era saludable, quizás puedas sorprendente”.
Lo ideal, comprobar las etiquetas
Esta empresa ha encontrado grandes diferencias entre la cantidad de grasas, grasas saturadas, sal y calorías en ensaladas preempaquetadas. Lo ideal sería comprobar las etiquetas y así evitar que nos den gato por libre.
“Esta última investigación confirma lo que se ha venido diciendo en los últimos años: un claro y consistente sistema de etiquetado es importante para ayudar a la gente a comprobar en el súper la cantidad de grasa, azúcar y sal que contienen los alimentos que está comprando”.
La encuesta encontró que la mayonesa o la crema son a menudo la razón por la cual muchas de las ensaladas son altas en calorías y grasa.
Aderezo de mayonesa fue el segundo ingrediente (27%) en un ensalada de ensalada de pasta y pollo con tomate y albahaca del M&S con 760 calorías y 46 g de grasa.
Sin embargo hubo elogios también para la ensalada de habas, soja y lentejas del Sainsbury’s que contiene una buena fuente de proteínas. También para sus fideos de pollo de Tailandia por ser bajos en sal y grasas.
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