A mí los espaguetis me gustan finos, italianos, a ser posible de Gragnano, pueblo de la Campania donde los mejores artesanos de la pasta seleccionan la harina óptima para alimentar a los millones de aficionados a la pasta asciutta. Más finos aún, casi tanto como los fideos de cabello de ángel, pero de la longitud de los espaguetis, los capellini son pura delicadeza.
Cuando veo a algún comensal que corta los espaguetis o los capellini para comerlos, me horrorizo: ¡con lo elegante que resulta enrollar los espaguetis en el tenedor, con o sin ayuda de una cuchara (que la mayoría de italianos rechaza)! Los espaguetis deben comerse como recomendaba Josep Pla: “Con discreción, con calma, de manera pausada. Esta gente que come sin decir nada, silenciosamente, obsesionadamente, son unos salvajes. Se tiene que saber comer y hablar”. La mesa es, sin duda, un marco social, de conversación, de humanidad extrema, reflejo de nuestra civilidad.
Debo confesar que a mí la pasta y el arroz me gustan con el mínimo de tropezones, y por eso opto por recetas de pasta con jugos o esencias de carne, pescado o crustáceos, o por aliños simples, como un pesto. Unos fideos hervidos al dente con un suave sofrito de ajos morados, una punta de guindilla y unas hierbas frescas me resultan de lo más apetitosos, con una simplicidad engañosa, ya que para estar bien elaborado el plato hay que tener muy bien controlados los tiempos y puntos de cocción, así como la armonía de condimentos y grasas. Y eso, para mí, es la esencia de la cocina: tiempo, armonía, precisión, algo que se echa de menos en muchos restaurantes, donde deberían tener en cuenta que la comida no espera a los comensales.
Espaguetis a la carbonara, al pesto, a la boloñesa, con almejas, con atún… Uno de mis platos favoritos son los espaguetis con ceps, que perfuman de maravilla la pasta, una delicia de finales de verano, con los primeros ceps de la temporada. Los espaguetis nos aportan hidratos de carbono de absorción lenta, como toda la pasta, uno de los puntales de esa dieta mediterránea que aspira a convertirse en Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, a propuesta de España, Italia, Grecia y Marruecos. Si tienen ocasión de recuperar en la videoteca la película Un americano en Roma (1954), dirigida por el gran Steno (Stefano Vanzina) y protagonizada por el aún más grande Alberto Sordi, “Albertone”, se divertirán con una escena en la que Sordi, en respuesta a la provocación de unos espaguetis (o más exactamente, unos maccaroni, que no deben confundirse con nuestros macarrones), que osan desafiar a la dieta estadounidense, los destruye… zampándoselos, ¡por supuesto!
9 comentarios a "Hoy tocan espaguetis"
grandiosa invencion los espaguetis, y toda la pasta en global, tantas posibilidades de tomarlas, casi cualquier alimento que tengamos en casa, puede guardar armonia con una pasta.
aunque en estos tiempos, la pasta se ha transformado en una comida de pobres, como de suele decir entre estudiantes,”¿que comemos hoy?pasta con tomate!!!”una lastima, la pasta se ha masificado y abaratado, asi encontramos pastas que deben estas 10 y hasta 15 minutos en agua para poder consumirlas…
mas que enseñar como tomar los espaguetis, yo empezaria por enseñar que es…
Quisiera establecer contacto con el señor Santamaría, para realizarle una entrevista
Buen día.
Quiero establecer contacto con el Sr. Santamaría para realizarle una entrevista.
Hola Sr. Santamaría. —–me dirijo a usted para decirle que estoy leyendo su libro y me parece estupendo.
La pasta es una comida genial, pero a parte de por su sabor, y en contra del otro comentario, por su precio, asequible a todo el mundo (me alegro que se haya masificado), cierto que hay que tratar que la gente lo cocine de la mejor manera y que sea de la máxima calidad (como todos los alimentos), pero lo más importante es que llegue a todo el mundo, ojalá fuese más barata todavía.
Si hablamos desde el punto de vista gastronómico, tiene un incalculable valor, indudable cuando hablamos de un alimento que forma la base de toda una forma de cocina mediterránea.
A mi me gusta casi de cualquier manera, con setas de temporada es increible, pero en un ataque de tradicionalismo, con carne de ternera picada, sofrita con cebolla y reducido con vino blanco, tomate y queso por encima (Es decir, como lo hacía mi abuela Maruja) es como más me gustan.
Santi un saludo y sigue defendiendo el alimento y el mercado como la única y mejor forma de cocina
Querido y admirado Santi,
siempre es un placer leerte y ahora con el blog todavia mas, compro la Vanguardia casi todos los domingos, a mi pueblo solo llegan dos (y no hay otro periodico que traga el Magazine), pero ahora en verano, que hay turistas, debe haber varios catalanes, ademas madrugadores que me lo “levantan”, pero bueno, siempre queda la web, aunque el papel es el papel.
No te aburro mas, me gusta tanto la pasta y el arroz como a ti, nunca con mas de tres ingredientes, y mira que hay posibilidades!!
Gracias y hasta pronto.
masificar y cocina de producto, son terminos que no creo que se complementen bien entre ellos, estoy deacuerdo que el atractivo de encontrarte un kilo de pasta a 50 centimos es grande, pero almenos yo prefiero gastarme dos euros mas y comprarme 300 gramos de pasta fresca, que te aseguro que no hay punto de comparacion. como tu dices, la pasta que hacian nuestras abuelas, con su sofrito y ternera estaba increible, pues prueba con una pasta fresca de calidad, no te defraudara.
Sr. Santamaría, desde Tenerife, debo de decirle que pese a lo que he visto con la pasta, en algunos lugares la comemos muy bien, debe de ser, que desde la conquista la influencia italiana (aunque fuese del norte), se nota en algunas cosas. Mi querido amigo David Toscano, me ha enseñado a hacerla con los productos de la huerta que tiene en su casita de el Pico, (aunque sea de Tejina, yo le digo Tegueste), allí cada fin de semana la hacemos del modo mas simple, eso si, de la huerta, con su albahaca ecológica, zucchini, berenjenas, brécol, cebolletas, en fin, lo que la economía de ese momento nos deje hacer. Yo entre semana al menos dos veces suelo hacerla en casa, de varias formas la vedad, pero como dice usted en el artículo, con hierbas frescas, guindilla (de la huerta de David) y ajos (tanbién de huerta), ¡¡¡¡ dios mío ¡¡¡¡, un gran aceite y si quieres hasta rallarle algo de queso, por que no, uno curado de cabra (que los tenemos por estos lares y muy buenos), resultan manjar de dioses.
No me extiendo mas por que en esto del comer y hacer de comer, podría estar todo el día sin cansarme. Muy apetito y que comamos cada vez mejor.
Saludos
Señor Santamaría, ¿Le han hecho ya la entrevista? Estoy preocupado por wilmer